Sala 11: Pedro y Angélica de Osma


A comienzos del siglo XX, Pedro y Angélica de Osma Gildemeister encarnaron una visión del coleccionismo y la filantropía profundamente vinculada al servicio público y al compromiso cultural. Gracias a su legado, hoy existe la Fundación Pedro y Angélica de Osma Gildemeister, institución que sostiene tanto al Museo Pedro de Osma como a diversos proyectos sociales, y que resguarda la colección privada de arte virreinal más importante del Perú, referente a nivel hispanoamericano.


El recorrido por esta sala nos introduce en el ámbito familiar de los hermanos De Osma. Los retratos, el piano de cola del siglo XIX y la presencia simbólica del retrato de Pedro de Osma y Pardo —figura clave de la vida pública limeña— evocan el entorno en el que se formó esta vocación por el arte y el servicio. 


Pedro de Osma Gildemeister (1901–1967) dedicó cerca de tres décadas a reunir un conjunto excepcional de obras virreinales que hoy constituyen el núcleo del museo, labor reconocida con importantes distinciones internacionales. Angélica de Osma Gildemeister (1902–1980), por su parte, desarrolló una intensa actividad filantrópica orientada al bienestar de niños y ancianos en situación de vulnerabilidad. Tras la partida de ambos, sus sobrinos Felipe y Fernando de Osma Elías unieron las fundaciones creadas por los hermanos, dando continuidad a una obra que conjuga patrimonio, conocimiento y compromiso social.


Sala 11: Pedro y Angélica de Osma


A comienzos del siglo XX, Pedro y Angélica de Osma Gildemeister encarnaron una visión del coleccionismo y la filantropía profundamente vinculada al servicio público y al compromiso cultural. Gracias a su legado, hoy existe la Fundación Pedro y Angélica de Osma Gildemeister, institución que sostiene tanto al Museo Pedro de Osma como a diversos proyectos sociales, y que resguarda la colección privada de arte virreinal más importante del Perú, referente a nivel hispanoamericano.


El recorrido por esta sala nos introduce en el ámbito familiar de los hermanos De Osma. Los retratos, el piano de cola del siglo XIX y la presencia simbólica del retrato de Pedro de Osma y Pardo —figura clave de la vida pública limeña— evocan el entorno en el que se formó esta vocación por el arte y el servicio. 


Pedro de Osma Gildemeister (1901–1967) dedicó cerca de tres décadas a reunir un conjunto excepcional de obras virreinales que hoy constituyen el núcleo del museo, labor reconocida con importantes distinciones internacionales. Angélica de Osma Gildemeister (1902–1980), por su parte, desarrolló una intensa actividad filantrópica orientada al bienestar de niños y ancianos en situación de vulnerabilidad. Tras la partida de ambos, sus sobrinos Felipe y Fernando de Osma Elías unieron las fundaciones creadas por los hermanos, dando continuidad a una obra que conjuga patrimonio, conocimiento y compromiso social.


Sala 11: Pedro y Angélica de Osma


A comienzos del siglo XX, Pedro y Angélica de Osma Gildemeister encarnaron una visión del coleccionismo y la filantropía profundamente vinculada al servicio público y al compromiso cultural. Gracias a su legado, hoy existe la Fundación Pedro y Angélica de Osma Gildemeister, institución que sostiene tanto al Museo Pedro de Osma como a diversos proyectos sociales, y que resguarda la colección privada de arte virreinal más importante del Perú, referente a nivel hispanoamericano.


El recorrido por esta sala nos introduce en el ámbito familiar de los hermanos De Osma. Los retratos, el piano de cola del siglo XIX y la presencia simbólica del retrato de Pedro de Osma y Pardo —figura clave de la vida pública limeña— evocan el entorno en el que se formó esta vocación por el arte y el servicio. 


Pedro de Osma Gildemeister (1901–1967) dedicó cerca de tres décadas a reunir un conjunto excepcional de obras virreinales que hoy constituyen el núcleo del museo, labor reconocida con importantes distinciones internacionales. Angélica de Osma Gildemeister (1902–1980), por su parte, desarrolló una intensa actividad filantrópica orientada al bienestar de niños y ancianos en situación de vulnerabilidad. Tras la partida de ambos, sus sobrinos Felipe y Fernando de Osma Elías unieron las fundaciones creadas por los hermanos, dando continuidad a una obra que conjuga patrimonio, conocimiento y compromiso social.


Sala 12: Legado Familiar


Este espacio, que en su momento fue el comedor de la familia De Osma Gildemeister, conserva la atmósfera de la vida doméstica que dio origen al museo. Aquí transcurrían las reuniones familiares después de las jornadas de verano en los jardines y en las playas de Barranco, y fue también donde comenzó a gestarse la sensibilidad de Pedro de Osma por el arte virreinal, despertada por los muebles, retratos y objetos que formaban parte del entorno cotidiano de la casona.


Sala 12: Legado Familiar


Este espacio, que en su momento fue el comedor de la familia De Osma Gildemeister, conserva la atmósfera de la vida doméstica que dio origen al museo. Aquí transcurrían las reuniones familiares después de las jornadas de verano en los jardines y en las playas de Barranco, y fue también donde comenzó a gestarse la sensibilidad de Pedro de Osma por el arte virreinal, despertada por los muebles, retratos y objetos que formaban parte del entorno cotidiano de la casona.


Sala 12: Legado Familiar


Este espacio, que en su momento fue el comedor de la familia De Osma Gildemeister, conserva la atmósfera de la vida doméstica que dio origen al museo. Aquí transcurrían las reuniones familiares después de las jornadas de verano en los jardines y en las playas de Barranco, y fue también donde comenzó a gestarse la sensibilidad de Pedro de Osma por el arte virreinal, despertada por los muebles, retratos y objetos que formaban parte del entorno cotidiano de la casona.


Sala 13: Piedra de Huamanga


En apariencia es similar al mármol, pero en su forma es blanda, moldeable, lo que hace que sea más fácil de tallar. El museo cuenta con una colección de objetos tallados en piedra de Huamanga principalmente del siglo XVIII y XIX, que recrean figuras devocionales y alegóricas de pequeño formato.


Sala 13: Piedra de Huamanga


En apariencia es similar al mármol, pero en su forma es blanda, moldeable, lo que hace que sea más fácil de tallar. El museo cuenta con una colección de objetos tallados en piedra de Huamanga principalmente del siglo XVIII y XIX, que recrean figuras devocionales y alegóricas de pequeño formato.


Sala 13: Piedra de Huamanga


En apariencia es similar al mármol, pero en su forma es blanda, moldeable, lo que hace que sea más fácil de tallar. El museo cuenta con una colección de objetos tallados en piedra de Huamanga principalmente del siglo XVIII y XIX, que recrean figuras devocionales y alegóricas de pequeño formato.


Sala 14: Retratos del Mestizaje


La conquista española del Perú no supuso la desaparición de la cultura incaica que la precedió. Esta se mantuvo vigente a lo largo de los tres siglos del virreinato y algunos de sus elementos siguen presentes incluso hasta nuestros días. Las piezas que se incluyen en esta sala son una clara evidencia de esos vestigios del pasado que lograron resistir el paso del tiempo.


Los elementos de esta sala nos recuerdan que el encuentro entre dos culturas es una marca constitutiva de nuestra identidad como peruanos y que la historia que se construyó después se hizo desde la resistencia o la conciliación con este pasado, pero siempre a partir de él.


Sala 14: Retratos del Mestizaje


La conquista española del Perú no supuso la desaparición de la cultura incaica que la precedió. Esta se mantuvo vigente a lo largo de los tres siglos del virreinato y algunos de sus elementos siguen presentes incluso hasta nuestros días. Las piezas que se incluyen en esta sala son una clara evidencia de esos vestigios del pasado que lograron resistir el paso del tiempo.


Los elementos de esta sala nos recuerdan que el encuentro entre dos culturas es una marca constitutiva de nuestra identidad como peruanos y que la historia que se construyó después se hizo desde la resistencia o la conciliación con este pasado, pero siempre a partir de él.


Sala 14: Retratos del Mestizaje


La conquista española del Perú no supuso la desaparición de la cultura incaica que la precedió. Esta se mantuvo vigente a lo largo de los tres siglos del virreinato y algunos de sus elementos siguen presentes incluso hasta nuestros días. Las piezas que se incluyen en esta sala son una clara evidencia de esos vestigios del pasado que lograron resistir el paso del tiempo.


Los elementos de esta sala nos recuerdan que el encuentro entre dos culturas es una marca constitutiva de nuestra identidad como peruanos y que la historia que se construyó después se hizo desde la resistencia o la conciliación con este pasado, pero siempre a partir de él.